El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social ha elaborado un informe sobre la evolución de la pobreza en España durante el periodo 2009-2018. Dicho informe está basado en los datos más recientes disponibles en el momento de la elaboración  de varias fuentes oficiales tales como la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV), la Encuesta de Población Activa (EPA) y la Encuesta EU-SILC- “European Union-Survey on Income and Living Conditions”) de EUROSTAT.

El informe repasa el concepto de pobreza y los principales indicadores que permiten su medición tales como el indicador de situación en riesgo de pobreza y/o exclusión –AROPE- y sus tres componentes (tasa de  riesgo de pobreza después de transferencias sociales, carencia material severa de bienes y hogares que presentan muy baja intensidad laboral) y analiza su evolución en esos 10 últimos años en función de variables como sexo, edad, tipo de hogar, nivel de estudios, nacionalidad o Comunidad Autónoma. Asimismo se dedica un apartado al análisis de situación de las personas ocupadas en situación pobreza relativa o “trabajadores pobres” y al efecto de las transferencias sociales en la reducción de la pobreza. El informe se detiene también en los principales vectores de desigualdad económica tales como el mercado laboral, la educación o el sistema de garantía de ingresos mínimos. Algunos de sus resultados se destacan a continuación:

  • En 2009 la tasa AROPE era del 24,7% ascendiendo hasta el 29,2% en 2014 como consecuencia de la crisis económica. A partir de ese año, la recuperación ha sido paulatina, pero en 2018 todavía esta tasa ascendía al 26,1% en el conjunto de la población española, detectándose más de 4.200.000 personas en situación de pobreza severa.
  • Analizando la evolución de los tres componentes de la tasa AROPE todos ellos presentan tasas mayores en 2018 respecto a 2009. El que más ha empeorado ha sido el de hogares con baja intensidad laboral, creciendo 3,1 puntos porcentuales en estos 10 años, si bien es el que mejor comportamiento ha tenido a partir de 2014 disminuyendo en estos últimos 5 años casi 6,5 puntos. Por su parte, la tasa de riesgo de pobreza aumentó 1,1 puntos porcentuales desde 2009 aunque en general presenta un comportamiento bastante estable. Por último, la medición de hogares con privación material severa es el indicador que ha sufrido menor variación, aumentando en este decenio 0,9 puntos porcentuales.
  • A pesar de todo ello, el colectivo que sufre los tres problemas simultáneamente ha disminuido en más de 100.000 personas en el último año pasando de 766.000 en 2017 a 662.000 en 2018.
  • El indicador de renta media anual por hogar muestra un importante decrecimiento entre 2009 (30.045 €) y 2015 (26.092 €). A partir de ahí se registra una cierta recuperación, pero en 2018 todavía este indicador tiene valores muy por debajo de los del inicio del decenio (28.147 €).
  • Por sexo, la tasa AROPE ha ido evolucionando bastante a la par, con diferencias entre la tasa de mujeres y la de hombres que no superan nunca los 2 puntos porcentuales; si bien ellas han tenido tasas más favorables en el periodo que va de 2012 a 2016, dicha situación sólo ha sido consecuencia de la mayor destrucción de empleo vivida por los hombres en esos años.
  • Aunque viene reduciéndose desde 2016, la población más castigada sigue siendo la de 16 a 29 años con una tasa AROPE del 33,8%. Por su parte la pobreza infantil se mantiene muy elevada (29,5%), aunque ello supone valores inferiores a los que se alcanzaban en 2009. Sin embargo, cuando los progenitores son originarios de otros países diferentes a España este indicador está próximo al 50%.
  • La variable nacionalidad es determinante en relación con la pobreza y la exclusión social. Las personas nacidas en España tienen en 2018 un riesgo de pobreza del 23,1%, tasa que se duplica para quienes nacieron en otros Estados de la UE (47,7%) y que casi se triplica si son originarios de terceros países (56%). La evolución de la pobreza entre población comunitaria no presenta un patrón claro en estos años, sin embargo en el caso de población española y la extranjera, el punto de inflexión ha sido 2015, año a partir del cual la tasa AROPE ha empezado a disminuir lentamente.
  • Por tipo de hogar, los hogares con niños registran las tasas de pobreza más altas, especialmente en el caso de las familias monoparentales, con tasas alrededor del 50% sin apenas cambios en estos 10 años.
  • Por nivel de estudios, en las personas universitarias se detecta una tasa de pobreza tres veces inferior a las que sólo cuentan con estudios primarios (9,3% frente a 28,8%). Al inicio de la crisis en 2009 las diferencias de tasa entre ambos grupos eran aún mayores (7,6% frente a 28,9%).
  • Se observa una gran disparidad por Comunidades Autónomas detectándose diferencias de las tasas de AROPE de más de 35 puntos entre algunas de estas regiones.
  • Si se toman en cuenta las transferencias sociales de las administraciones públicas, la tasa de pobreza se ha reducido en 2018 a valores similares a los de 2009 situándose en 6,4 puntos de reducción gracias a los sistemas de protección. Entre 2016 y 2017 el número de perceptores del sistema de prestaciones económicas y complementos disminuyó un 1,23% con un aumento del 2,17% del gasto. Otras ayudas como las RMI han registrado un constante aumento anual tanto de personas perceptoras como de gasto.
  • La mejora de los indicadores de pobreza y exclusión social empieza a tener consecuencias positivas en los indicadores de igualdad (Gini y S80/S20) que se reducen en 2018 situándose en valores menores a los del año 2010.
  • Desde el vector mercado laboral, la tasa de pobreza de la población ocupada ha sufrido un repunte desde 2014, aunque se encuentra estabilizada en el 13%. Dentro de esta población, la de las y los trabajadores con contrato permanente tiene una tasa de pobreza del 7,3%, frente al 21,3% de las y los trabajadores con contrato temporal. Casi el 50% de las personas en situación de desempleo lleva más de un año buscando empleo.
  • Desde el vector educación destacar que el número de jóvenes de 15 a 24 años que ni estudia ni trabaja es del 12,4% (10,5% en la UE), pero llegó al 18,6% en 2012. Por su lado, la tasa de abandono escolar temprano (18 a 24 años) en 2018 es la más baja de la serie, con un 17,9%.

 

El documento está disponible en: https://www.mscbs.gob.es/ssi/familiasInfancia/inclusionSocial/inclusionSocialEspana/Evolucion_indica_pobreza_09_18.pdf